viernes, 23 de junio de 2023

CENTÉSIMO VIGÉSIMO ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE GEORGE ORWELL (1903-2023)

George Orwell, seudónimo de Eric Blair, nació en Motihari (India) el 25 de junio de 1903, falleciendo en Londres el 21 de enero de 1950. Estudió en el Colegio Eton y luego formó parte de la Policía Imperial Inglesa en Asia, experiencia que lo llevó a escribir Días en Birmania (1934). Vivió varios años en París y en Londres, donde conoció la pobreza; de este difícil período de su vida nació su novela Sin blanca en París y en Londres (1933).

Sus experiencias como colaborador de los republicanos en la Guerra Civil española (Orwell era socialista) las recogió en su interesante libro Homenaje a Cataluña (1938). Durante la Segunda Guerra Mundial formó parte de la Home Guard y actuó en la radio inglesa. En 1943 entró en la redacción del diario Tribune y después colaboró de un modo regular en el Observer. En este periodo escribió muchos de sus ensayos.

En general, toda su obra, incluida esta primera etapa y las posteriores sátiras distópicas, reflejaron sus posiciones políticas y morales, pues subrayaron la lucha del hombre contra las reglas sociales establecidas por el poder político. Sus títulos más populares son Rebelión en la granja (1945) y 1984 (1949), ficciones en las cuales describió un nuevo tipo de sociedad controlada totalitariamente por métodos burocráticos y políticos. Como Un mundo feliz (1932), de Aldous Huxley, o Fahrenheit 451 (1953), de Ray Bradbury, ambas son piezas maestras en el género de la literatura antiutópica del siglo XX.

En Rebelión en la granja (1945), George Orwell parodió el modelo del socialismo soviético: los personajes son animales de una granja que se rebelan contra sus dueños, los hombres, aunque luego crean una estructura social peor que la de sus antiguos dueños: Lenin, Stalin, Trotsky y otras figuras de la escena política son representados por dichos animales. Como literatura, esta obra reúne las cualidades de las fábulas tradicionales y la influencia satírica de Jonathan Swift.

La segunda novela lleva como título el año en que se ubica la acción: 1984. En ella imaginó una ficción tan pesadillesca como en la anterior: un mundo regido por grandes potencias, Eurasia, Oceanía y Asia del Este. El personaje protagónico, Winston Smith, es un funcionario del "Ministerio de la Verdad", entidad encargada de controlar la información; conoce a Julia y comienzan una relación amorosa; luego tratan de luchar contra el poder de "El Gran Hermano" (sucedáneo del Máximo Líder político), "jefe de la Hermandad" (representante del Partido en la política real), y se ven arrojados a las peripecias propias de un Estado totalitario moderno: la mirada policial que lo penetra todo, incluso la intimidad.

En tal sociedad el lenguaje es adulterado por el poder para distorsionar los hechos, o más exactamente, para crear una nueva realidad artificial; los sentimientos, al igual que los placeres (incluido el sexual), están prohibidos. Smith y Julia tratarán infructuosamente de cambiar las reglas de juego, en un mundo donde el lavado de cerebro, el soborno, el control y la manipulación de la verdad son las claves del totalitarismo perverso previsto por Orwell, características y modos que poco después serían habituales en numerosos países. Smith termina por convertirse en traidor, atrapado en la red de la estructura social.

La prosa de Orwell es realista y de gran cualidad narrativa. En 1968 se publicaron los volúmenes de Ensayos Completos: Periodismo y cartas (1968). Entre otros de sus trabajos críticos destacan los estudios que realizó sobre Charles Dickens. Sus ensayos sobre problemas de política social poseen una franqueza y clarividencia sin precedentes en la literatura inglesa.

(Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de george Orwell». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004).

miércoles, 7 de junio de 2023

SESQUICENTENARIO DEL NACIMIENTO DE AZORÍN (1873-2023)

 

Azorín (detalle de un retrato de Ramón Casas)


José Martínez Ruiz, más conocido por Azorín, nació en Monóvar, Alicante, el 8 de junio de 1873, falleciendo en Madrid el 2 de marzo de 1967. Adscrito a la Generación del 98, sus inicios estuvieron muy marcados por una sensibilidad de carácter anarquista, y sus primeros títulos respondían a esa ideología: es el caso de Notas sociales (1896) y Pecuchet demagogo (1898). Durante esos años viajó intensamente por tierras de la meseta castellana, con el propósito de conocer tanto su paisaje como la situación social de sus gentes, que entonces era de extrema miseria. Compartió, junto a Ramiro de Maeztu y Pío Baroja, una viva admiración por la obra de Nietzsche, así como por las doctrinas de carácter revolucionario.

Se licenció en derecho y se dio a conocer enseguida a través de sus colaboraciones en la prensa: de hecho, el seudónimo Azorín apareció por vez primera en un artículo publicado en España. Publicó asiduamente en periódicos y revistas de la época. Una primera trilogía narrativa, compuesta por los volúmenes La voluntad (1902), Antonio Azorín (1903) y Las confesiones de un pequeño filósofo (1904), constituye un extenso proceso de reflexión personal que lo llevó a cambiar radicalmente sus posiciones. Desilusionado, sus propias conclusiones lo llevaron a adoptar un ideario conservador al enfrentarse con algunos de los mitos finiseculares.

En ese momento, su prosa despuntaba ya con fuerza por una extraordinaria valoración del objeto en sus mínimos detalles, así como por su preferencia por la frase breve, la claridad y la precisión expositivas y la riqueza de léxico. Todo ello, en su tiempo, hizo que su obra supusiera una auténtica revolución estética, si se la compara con el grueso de la producción decimonónica.

Para el propio Azorín, el objeto primordial del artista no ha de ser otro que la percepción de lo "sustantivo de la vida". En consecuencia, pues, con este propósito de su particular técnica narrativa, y siguiendo de cerca los análisis que sobre la obra azoriniana desarrolló José Ortega y Gasset, lo decisivo no está en "los grandes hombres, los magnos acontecimientos, las ruidosas pasiones, [sino en] lo minúsculo, lo atómico". Técnica impresionista, pues, que aspira a ofrecer la esencia espiritual de las cosas mediante descripciones líricas en las que predomine la emoción delicada y atenta.

Impregnándose de estos valores, la narrativa de José Martínez Ruiz se verá asaltada constantemente por la obsesión del tiempo, la serena contemplación del paisaje y de la historia y una renovada sensibilidad ante los clásicos. En esta línea aparecerán Los pueblos (1905), Castilla (1912), Clásicos y modernos (1913), Al margen de los clásicos (1915) y Una hora de España (1924); destaca especialmente La ruta de Don Quijote (1905), evocadora crónica de un viaje por los escenarios de Don Quijote de la Mancha.

Sus ensayos narrativos y teatrales, poco apreciados por la crítica, conforman sin embargo otro de los grandes capítulos de su obra: Don Juan (1922), Doña Inés (1925), Old Spain! (1926), Brandy, mucho brandy (1927), Félix Vargas (1928) y Superrealismo (1929) son algunos de sus títulos más notables.

Azorín, que también escribió teatro, dio dos piezas que crean un vago ambiente de misterio: Lo invisible (1928) y Angelita (1930), de éxito más bien escaso. Su obra de vejez siguió presidida por los temas que dominan su visión del mundo: la irrealidad de la vida, el ámbito del arte, la nostalgia por el pasado de España: Madrid (1941), El escritor (1941) y París (1945) son tres de los títulos de esta etapa final. Académico de la lengua española desde 1928, lo esencial de su vida está recogido en sus Memorias inmemoriables (1940).

(Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Azorín [José Martínez Ruiz]». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004).

lunes, 29 de mayo de 2023

SEXAGÉSIMO QUINTO ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (1958-2023)


El poeta Juan Ramón Jiménez nació el 23 de diciembre de 1881 en Moguer, falleciendo en San Juan de Puerto Rico el 29 de mayo de 1958. Su lírica evolucionó desde las últimas derivaciones del modernismo hacia una poesía a la vez emotiva e intelectualista. Tras cursar el bachillerato en el colegio de los jesuitas de Puerto de Santa María (Cádiz), ingresó en la Universidad de Sevilla para estudiar derecho, carrera que abandonó para seguir su vocación artística.

Aunque inicialmente quiso ser pintor, pronto se orientó hacia la poesía, animado por la lectura de Rubén Darío y de los escritores románticos. Sus primeras colaboraciones en la revista madrileña Vida Nueva fueron acogidas con entusiasmo por los modernistas, por lo que decidió trasladarse a Madrid en 1900 y publicar ese mismo año sus dos primeros volúmenes de versos, Ninfeas y Almas de violeta, títulos que le fueron sugeridos por Ramón del Valle-Inclán y Rubén Darío.

De carácter melancólico y depresivo, la repentina muerte de su padre le causó fuertes crisis nerviosas que lo obligaron a pasar largas temporadas en sanatorios de Burdeos y Madrid. A esta época corresponden los libros Rimas (1902), Arias tristes (1903) y Jardines lejanos (1904), que configuraron una poética más en la línea de Gustavo Adolfo Bécquer, impregnada de musicalidad, nostalgia y amor por la naturaleza, con metros sencillos en los que predomina el octosílabo y un ritmo fluido.

Entre 1905 y 1912 el autor vivió en su pueblo natal, entregado a la lectura y admirando la vida campesina andaluza. Este acercamiento al mundo rural se tradujo en un nuevo sentimentalismo que, sin abandonar la languidez inicial, se enriqueció con impulsos apasionados y juveniles. En los escenarios crepusculares de pálidos jardines, decadentes ensueños y estancias silenciosas, aparecieron por primera vez colores brillantes e imágenes de mujeres desnudas que tiñeron los versos de erotismo.

En este período escribió varios volúmenes de orientación modernista: Elegías (1908-1910), Olvidanzas (1909), La soledad sonora (1911), Poemas mágicos y dolientes (1911), Melancolía (1912) y Laberinto (1913), así como el libro en prosa Platero y yo (1914), tierna elegía a un borriquillo que se convirtió en uno de sus textos más célebres. De regreso a Madrid conoció a Zenobia Camprubí, española educada en Estados Unidos, con la que se casó en Nueva York en 1916. La vitalidad y las constantes atenciones de Zenobia influyeron decisivamente en el nuevo rumbo que adoptó su trayectoria poética.

Tanto en los Sonetos espirituales (1914) como en Estío (1916) se anunciaba un cambio formal que culminó en el Diario de un poeta recién casado (1917), escrito casi en su totalidad durante la travesía del Atlántico. Según declaró el autor, el constante movimiento de las olas le transmitió la obsesión por el ritmo y lo llevó a abandonar las estructuras estróficas tradicionales, y a cultivar el verso libre. Al mismo tiempo, la ornamentación modernista desapareció en favor de un lenguaje sobrio y desnudo, que huyó de la vaguedad y aspiró a la precisión absoluta.

Muestra de ello son las composiciones de Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919), Poesía (1923) y Belleza (1923), donde eliminó todo aquello que no tendiese a la esencia poética y a la plenitud espiritual y estética. Este giro hacia la «poesía pura» ejercería una gran influencia en la obra inicial de los poetas de la generación del 27, particularmente en Jorge Guillén, Pedro Salinas, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre. El autor intentó llevar al ámbito de la prosa las conquistas obtenidas en sus versos y escribió la serie de retratos líricos que integraron el libro Españoles de tres mundos (1942), aparecido en su mayor parte en la revista Índice.

Paralelamente, incitado por un afán de depuración máxima, sometió su obra a una permanente revisión. Fruto de esta inquietud son las colecciones de textos Unidad (1925), Obra en marcha (1928), Sucesión (1932), Presente (1933) y Hojas sueltas (1935), que incluyeron páginas susceptibles de ser reelaboradas con posterioridad.

Tras la publicación de Cántico (1935), el estallido de la Guerra Civil interrumpió la labor creadora del poeta, que fue nombrado agregado cultural en Washington. Después de vivir en Estados Unidos y Cuba se instaló en Puerto Rico, donde enseñó en la universidad y se dedicó a retocar gran parte de su obra. A esta última época pertenecen los libros La estación total (1946), Romances de Coral Gables (1948) y Animal de fondo (1949), en los que la búsqueda de la belleza total se plasmó a través de una visión intelectualista y metafísica, en función de la cual su poesía se transformó en un "dios deseante y deseado", con conciencia de la divinidad y con manifestación inefable de lo eterno. Juan Ramón Jiménez fue galardonado con el premio Nobel de Literatura en 1956.

(Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Juan Ramón Jiménez». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004). 

jueves, 25 de mayo de 2023

RESUMEN DE LA CONFERENCIA "LA ODISEA QUE LIDERÓ MENCÍA CALDERÓN EN LA EXPEDICIÓN DE MUJERES A AMÉRICA EN EL AÑO 1550” IMPARTIDA POR CONCHA DUCLÓS EL 10 DE MAYO DE 2023.



Doña Mencía Calderón nació en Extremadura, en 1514. Se casó, en 1535, con Juan de Sanabria, viudo y con un hijo adolescente, Diego de Sanabria.

En 1547, Carlos I nombra a Juan de Sanabria adelantado del Río de la Plata y de Asunción (hoy capital de Uruguay). Se compromete con el rey a llevar una expedición con mujeres a Asunción. Durante dos años prepara una armada de seis barcos. En 1549, cuando está a punto de partir, Juan de Sanabria muere en Sevilla, parecer ser de viruela o malaria.

Mencía Calderón decide emprender el viaje que su marido había organizado. Zarpó de Sanlúcar de Barrameda el 10 de abril de 1550, con una armada de tres barcos: el patache San Miguel, la carabela Asunción y la nao San Juan. Los tres barcos albergan una expedición de trescientas personas, entre las que se encontraban sus hijas y cincuenta mujeres. Su hijastro, Diego de Sanabria, nombrado adelantado en sustitución de su padre, partiría con los otros tres barcos al cumplir la mayoría de edad.

Tardan dos meses en llegar a Las Palmas de Gran Canaria. Allí esperan hasta que el viento es favorable para impulsar las velas. Continúan el viaje y, al poco tiempo, se desata una gran tormenta que separa las naves. La nave San Miguel, en la que va Mencía, busca refugio en el Golfo de Guinea.Esperan unos días a las otras naves y cuando ven que no aparecen, Mencía ordena continuar el viaje. Llevaban poco tiempo navegando cuando son atacados por los piratas. Mencía pacta con ellos. A cambio de respetar a las mujeres se llevan las joyas y los ajuares, los instrumentos de navegación, los alimentos, el agua potable y las velas de repuesto. En esas condiciones, se ven obligados a volver al golfo de Guinea. Les lleva meses reponer las pérdidas. Las mujeres preparan las conservas, cosen las velas, trenzan los cabos y confeccionan sus vestidos. Cuando consideran que están en condiciones de navegar, inician el viaje. Al carecer de instrumentos de navegación, se pierden durante semanas. El agua potable se pudre y los víveres escasean tanto que, en esas condiciones tan penosas, fallecen algunas personas, entre ellas una de las hijas de Mencía. Llegan a las costas de Brasil el 16 de diciembre de 1550. Concretamente, a la isla de San Vicente. Allí encuentran a la nave Asunción que se extravió durante la tormenta. De la nave San Juan no se volvió a saber nada. Para reparar las dos naves y continuar a Asunción se dirigen a la isla de Santa Catalina. Durante el viaje se hunde la nave Asunción y la nave de Mencía se estrella en los acantilados. De las trescientas personas que salieron de Sanlúcar de Barrameda sobreviven ciento veinte: ochenta hombres y cuarenta mujeres.Todos se quedan en la isla de Santa Catalina donde Mencía funda el puerto de San Francisco. Mencía envía varias expediciones a Asunción paracomunicar su situación y pedir ayuda. Al tener que desplazarse a pie, las expediciones tardan muchos meses en recorrer los 1500 kilómetros que les separan de Asunción. Mientras tanto, el gobernador portugués de la isla de San Vicente se entera de que los españoles se han instalado en la costa de Brasil. Le hace creer a Mencía que le va a ayudar. Los lleva a su isla y los retiene, primero como invitados y después como presos. Los tiene dos años en un penal hasta que por mediación de unos jesuitas portugueses son puestos en libertad. Vuelven a la isla de Santa Catalina donde Mencía funda una colonia. Los indios Carios atacan continuamente la colonia y ante la imposibilidad de defenderse deciden abandonarla y ponerse en camino a Asunción. En el otoño de 1555, inician la marcha a Asunción. Se disponen para recorrer 1500 kilómetros. Lo hacen a pie, por un territorio selvático, sin más equipaje que lo puesto y los alimentos necesarios. En un día de mayo de 1556, entraron en Asunción. Un camino árduo desde su inicio seis años antes.

Mencía vivió largos años en las tierras que algunos denominaron el paraíso. Parece ser que falleció en 1564, en Asunción (Paraguay).

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BIBLIOGRAFÍA

Vicenta Márquez de la Plata. Viajeras a través del mar tenebroso, en los siglos XV –XVI. Editorial CASIOPEA.

Carmen García. Pioneras, mujeres en la Conquista de América. Editorial SEKOTIA.

Museo Naval de Madrid. NO FUERON SOLOS, mujeres en la Conquista de América. Exposición en mayo de 2012.

Museo Naval del Ferrol. Artículo del 7 de diciembre de 2019

RESUMEN DE LA CONFERENCIA "EL HECHO RELIGIOSO A LO LARGO DE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD" IMPARTIDA POR Mª PAZ HIDALGO EL 12 DE ABRIL DE 2023

 Se tiene constancia de su presencia desde la época del Neandertal hasta nuestros días.

Por ser una constante a lo largo de la Historia de la Humanidad es oportuno conocer su ESENCIA ya que las opiniones en Occidente han sido distintas y hasta contradictorias.

Son los pensadores griegos los primeros en utilizar la razón para su estudio, pasando sus conclusiones por opiniones varías entre las que destaco a LOS SOFISTAS, en cierta medida precursores de LA CIENCIA DE LAS RELIGIONES por su visión escéptica en cuanto a poder llegar al conocimiento de la divinidad preludiando la interpretación científica elaborada desde el positivismo.

La época patrística y medieval desconoce el estudio positivo del hecho religioso. Abundan las valoraciones del cristianismo descalificando al Judaísmo y al Islam (Bacon, siglo XIII, una excepción al comparar todas las religiones conocidas y encontrar elementos comunes).

En el siglo XV la ingente cantidad de materiales aportados por misioneros y colonizadores de religiones desconocidas no sirvió gran cosa para hacer uso comparativo de ellas ya que su estudio estaba imbuido por la teología.

En el siglo XVII -XVIII intentan interpretar estos datos de las religiones no cristianas desde un nivel filosófico con la Ilustración y explican el hecho religioso a partir del miedo, la ignorancia y la astucia de la clase sacerdotal.

Dentro de la Ilustración alemana va iniciarse una nueva forma de considerar la religión, sin superar el racionalismo: PRESTAN ATENCIÓN A ELEMENTOS NO RACIONALES CONTENIDOS EN EL HECHO RELIGIOSO LLEGANDO A LA CONCLUSIÓN DE QUE LA RELIGIÓN ES DOMINIO ESPECÍFICO DE LA CONCIENCIA Y POR TANTO SOLO PUEDE SER ENTENDIDA POR ELLA MISMA Y A LA IMPORTANCIA QUE TIENE EN ELLA EL SENTIMIENTO (SCHLEIERMACHER).

En el siglo XIX y primeros años del XX se va a producir el estudio del hecho religioso aplicando los métodos propios de las ciencias positivas: LA CIENCIA MODERNA DE LAS RELIGIONES, que lo considera un hecho humano cultural y se APARTA DE LA TUTELA DE LA FILOSOFÍA Y LA TEOLOGÍA.

Todos sus representantes presuponen que la religión corresponde a un primer estadio ficticio y mítico de la historia humana.

A destacar: Max Müller, Maret, Frazer, Durkheim, W. Schmit.

Como dato positivo se considera la gran cantidad de materiales aportados y el separar al estudio del hecho religioso de la teología.

Como negativo que hoy día nadie sostiene, por los propios datos que apartan, un primer estadio ARRELIGIOSO DE LA HUMANIDAD (excepto el marxismo por eso de la aparición de la religión como resultado de la “alieniación”).

MÉTODO FENOMENOLÓGICO

Representantes siglo XX: R.Otto; G.van der Leew; Geo Widengreen, Mircea Eliade, J. Martín Velasco con INTRODUCCIÓN A LA FENOMENOLOGÍA. 1973 (que sirve de base a esta charla).

Este método Fenomenológico es hijo de la Historia de las Religiones (sus iniciadores eran historiadores de las religiones) y su estudio también está emancipado de la Filosofía y de la Teología)

Rasgos comunes:

-Lleva a cabo una síntesis con los elementos comunes a todas las religiones (la Historia de las religiones hace sólo un estudio analítico).

-Con esta síntesis intenta captar la estructura del Hecho Religioso.

-interpreta el fenómeno religioso al recurrir a la intención subjetiva (no sólo lo explica sino que intenta comprenderlo, congenialidad: “solo puede escribir fielmente sobre religión quien tiene una religión” K.Goldammer).

CRÍTICA al método fenomenológico: SE CONVIERTE EN MORFOLOGÍA DE LO SAGRADO y la religión no existe sino en las distintas religiones.

ASPECTO POSITIVO: manifestar a las Ciencias positivas de las religiones lo específico del hecho religioso y si la filosofía de la religión acepta apoyarse en el método fenomenológico (considerar lo religioso como hecho humano específico y aceptar la dimensión religiosa del hombre) es posible que FACILITE EL DIÁLOGO NECESARIO ENTRE LAS CIENCIAS DE LA RELIGIÓN Y LA TEOLOGÍA.

ELEMENTOS COMUNES A TODAS LAS RELIGIONES DESDE El MÉTODO FENOMENOLÓGICO

1º EL MISTERIO SE REVELA AL HOMBRE.

El Misterio es el nombre de la Divinidad en el que se reconocen todos los hombres religiosos (Jesucristo es el Misterio, pero Éste no se agota en Jesucristo). Todos los hombres religiosos coinciden en describir a esa realidad que experimentan como realidad TRASCENDENTE, en todo superior al hombre y al mundo sin ningún tipo de comparación. En consecuencia, si es trascendente y los hombres religiosos dicen percibirla, tiene que tener una TRASCENDENCIA ACTIVA, “busca al hombre”.

Su presencia produce en el hombre sentimientos ambivalentes: EL MISTERIO COMO TREMENDO Y FASCINANTE Y COMO TABÚ Y SACRALIDAD.

La CONVERSIÓN y la ILUMINACIÓN es otra de las consecuencias de su experiencia.

La forma de representar la TRASCENDENCIA en las religiones no es fácil y se hace aludiendo a ella lo menos posible (figuras desfiguradas, nombres que no dicen nada o diciendo que “ES LO QUE NO ES”…

A la TRASCENDENCIA ACTIVA se alude con “LA DIVINA PROVIDENCIA” o con la representación personal (al saber solamente de ELLA que busca al hombre se la da forma de persona como único recurso).

2º EL MISTERIO SE REVELA AL HOMBRE, POR EL HOMBRE Y EN EL HOMBRE.

POR EL HOMBRE: El hombre es un animal además de sapiens, simbólico y los símbolos forman parte esencial de las religiones.

El hombre una vez percibido el Misterio en este mundo, convertido en ámbito sagrado por la ruptura de nivel lo proyecta en realidades mundanas que lo transparentan dependiendo de su cultura. A esas realidades se les llama hierofanías y son símbolos auténticos que el hombre no inventa, sino reconoce influido por su cultura. Jesucristo es una hierofanía del cristianismo, para el Islán será el santo Corán que aprenden a recitar de memoria desde la escuela (consideran su contenido como las palabras textuales del ángel Gabriel al Profeta donde especifican la Trascendencia y su actividad).

EN EL HOMBRE una ver experimentada la presencia del Misterio se siente la llamada ACTITUD RELIGIOSA, deseo de unirse a Él porque se lo percibe como SUMO BIEN, cosa que se consigue “vaciándose”, poniéndolo en el centro de la vida y uniéndose con Él para ser feliz en realidades subjetivas: A nivel de la razón, de la acción, de la emoción y del carácter social del hecho religioso.

CRÍTICA DE LA FILOSOFÏA DE LA RELIGIÓN hacia la FENOMENOLOGÍA.

Insinúa que esa TRASCENDENCIA QUE PRETENDE REAL no es otra cosa que el trascendimiento de los deseos e ilusiones de los hombres. RÉPLICA: EL DIOS DEL HOMBRE RELIGIOSO NO CONSUELA AL HOMBRE POR LO QUE LE DA O LE PROMETE SINO POR LO QUE ES, PORQUE ES (R.OTTO).

Aceptando sus limitaciones deseo que estas nociones de FENOMENOLOGÍA DEL HECHO RELIGIOSO hayan aireado las experiencias religiosas del creyente fomentando la tolerancia religiosa y a su vez, aquella destierre el tufo a rancio que pueda llegar desde los que confían en esa experiencia del MISTERIO.

Nunca fue mi intención hacer una reflexión filosófica del hecho religioso (además de por no sentirme capacitada para ello) porque J. Martín Velasco en su INTRODUCCIÓN A LA FENOMENOLOGÏA DE LA RELIGIÖN (texto que me ha servido de guía) considera a dicha Fenomenología dentro del campo de la CIENCIA DE LAS RELIGIONES y establece una diferencia fundamental con LA FILOSOFÍA DE LA RELIGIÓN a la que llama “reflexión normativa sobre el hecho religioso desde los principios de la razón que no se contenta con la interpretación fiel del hecho religioso respetando su especificidad (en ningún momento nombra al filósofo Husserl y a su método fenomenológico, no por ignorar su importancia sino precisamente , creo, por su entidad filosófica).

NO se puede negar la existencia del MISTERIO DESDE LA POSTURA ATEA NI afirmarla DESDE LA POSTURA CREYENTE. LA FENOMENOLOGÍA, como ciencia positiva, puede demostrar la coincidencia de elementos comunes que dicen experimentar todos los hombres religiosos. Eso no valida la fe en esa realidad misteriosa, tampoco su negación, sí la confianza de su existencia si nos fiamos de las experiencias que han dicho vivir aquellos a lo largo de la historia.

Todas las religiones son vistas como reveladas y su valoración se guía por el equilibrio con el traduzcan la experiencia de la TRASCENDENCIA DEL MISTERIO JUNTO A SU CARÁCTER ACTIVO.

jueves, 11 de mayo de 2023

CENTÉSIMO OCTOGÉSIMO ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE BENITO PÉREZ GALDÓS (1843-2023)



Benito Pérez Galdós nació en Las Palmas de Gran Canaria el 10 de mayo de 1843, falleciendo en Madrid el 4 de enero de 1920. Novelista, dramaturgo y articulista español, máximo representante (junto con Leopoldo Alas «Clarín») de las corrientes realista y naturalista en la narrativa española. Benito Pérez Galdós nació en el seno de una familia de la clase media de Las Palmas, hijo de un militar. Recibió una educación rígida y religiosa, que no le impidió entrar en contacto, ya desde muy joven, con el liberalismo, doctrina que guió los primeros pasos de su carrera política.

Cursó el bachillerato en su tierra natal, y en 1867 se trasladó a Madrid para estudiar derecho, carrera que abandonó para dedicarse a la labor literaria. En 1870 apareció su primera novela, La sombra, de factura romántica, a la que siguió ese mismo año La fontana de oro, que parece preludiar los Episodios Nacionales.

Dos años más tarde, poco después de la muerte de su padre y mientras trabajaba como articulista para La Nación, Benito Pérez Galdós emprendió la redacción de los Episodios Nacionales, probablemente inspirado en los relatos de guerra de su progenitor, que había participado en la guerra contra Napoleón. El éxito inmediato de la primera serie, que se inicia con la batalla de Trafalgar, lo empujó a continuar con la segunda, que acabó en 1879 con Un faccioso más y algunos frailes menos. En total, veinte novelas enlazadas por las aventuras folletinescas de su protagonista.

Durante este período también escribió novelas como Doña Perfecta (1876) o La familia de León Roch (1878), obra que cierra una etapa literaria señalada por el mismo autor, quien dividió su obra novelada entre «Novelas del primer período» y «Novelas contemporáneas». Este segundo grupo se inicia en 1881, con la publicación de La desheredada. Según confesión del propio escritor, con la lectura de La taberna, de Zola, descubrió el naturalismo, lo cual cambió la manière de sus novelas, que incorporarán a partir de entonces métodos propios del naturalismo, como es la observación científica de la realidad a través, sobre todo, del análisis psicológico, aunque matizado siempre por el sentido del humor.

Bajo esta nueva manière escribió alguna de sus obras más importantes, como Fortunata y Jacinta (1886-1887), Miau (1888) y Tristana (1892). Todas ellas forman un conjunto homogéneo en cuanto a identidad de personajes y recreación de un determinado ambiente: el Madrid de Isabel II y la Restauración, en el que Galdós era una personalidad importante, respetada tanto literaria como políticamente.

En 1886, a petición del presidente del partido liberal, Práxedes Mateo Sagasta, Benito Pérez Galdós fue nombrado diputado de Puerto Rico, cargo que desempeñó (a pesar de su poca predisposición para los actos públicos) hasta 1890, con el fin de la legislatura liberal y, al tiempo, de su colaboración con el partido. También fue éste el momento en que se rompió su relación secreta con Emilia Pardo Bazán e inició una vida en común con una joven de condición modesta, con la que tuvo una hija.

Un año después, coincidiendo con la publicación de una de sus obras más aplaudidas por la crítica, Ángel Guerra, ingresó (tras un primer intento fallido en 1883) en la Real Academia Española. Durante este período escribió algunas novelas más experimentales, en las que, en un intento extremo de realismo, utilizó íntegramente el diálogo, como Realidad (1892), La loca de la casa (1892) y El abuelo (1897), algunas de las cuales adaptó también para la escena. El éxito teatral más importante, sin embargo, lo obtuvo con la representación de Electra (1901), obra polémica que provocó numerosas manifestaciones y protestas por su contenido anticlerical.

Durante los últimos años de su vida se dedicó a la política; en la convocatoria electoral de 1907 fue elegido por la coalición republicano-socialista, cargo que le impidió, debido a la fuerte oposición de los sectores conservadores, obtener el Premio Nobel. Paralelamente a sus actividades políticas, problemas económicos le obligaron a partir de 1898 a continuar los Episodios Nacionales, de los que llegó a escribir tres series más.

(Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografía de Benito Pérez Galdós ». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004).


lunes, 1 de mayo de 2023

NONAGÉSIMO ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DEL POETA CONSTANTINO KAVAFIS (1933-2023)

 


Konstantinos Petrou Kavafis, también llamado Constantino Cavafis y C. P. Cavafis nació en Alejandría el 29 de abril 1863 falleciendo en la misma ciudad el 29 de abril de 1933. Fue el menor de una familia de nueve hermanos. Su padre, Juan Kavafis, fue comerciante, mientras que su madre, Jariclea Fotiadis, procedía de una familia noble de Constantinopla. Tras el fallecimiento de su padre, acaecido el 10 de agosto de 1870, se trasladó a Inglaterra, donde permaneció en Liverpool y Londres desde 1872 a 1878. Allí inició sus estudios y aprendió con total perfección la lengua inglesa.

Finalizada esa estancia regresó a Alejandría, donde completó sus estudios, y en 1882, debido a los disturbios políticos que acabaron con la ocupación de Egipto por los ingleses, abandonó de nuevo su ciudad natal. La familia se trasladó a Constantinopla y permaneció allí hasta el mes de octubre de 1885. Regresó entonces a Alejandría, ciudad que el poeta ya nunca abandonaría excepto con motivo de unos viajes a París (1897), Londres (1901) y Atenas (1903).

Sus primeras publicaciones datan de 1886. Los poemas de esta primera época juvenil, románticos en su concepción, siguen la línea de D. Paparrigópulos, con evidentes influencias de Victor Hugo y Alfred de Musset. En 1891 publicó en una hoja suelta una composición titulada "Constructores", y en 1896 escribió "Murallas", un poema ya completamente cavafiano en el que expresa la trágica realidad de la vida, el aislamiento del mundo y la soledad existencial.

Constantino Kavafis renegó de muchas obras que no llegó a publicar. El corpus de los poemas "reconocidos" suman un total de ciento cincuenta y cuatro, todos ellos breves. Sus versos circularon en pequeñas hojas sueltas y en privado. En 1904, en un pequeño fascículo, publicó catorce poemas, y en 1910 los volvió a publicar añadiendo siete más. Desde 1912 publicó hojas sueltas con las que compuso colecciones, ordenándolas cronológicamente o temáticamente.

La especial idiosincrasia de Kavafis, altiva y tímida al mismo tiempo, guarda sin duda relación con un rasgo esencial de su lírica: la suya es una voz que disimula el tono personal y afectivo, eludiendo la expresión emotiva directa. Su poesía da cabida a la melancolía del pasado, al sentimiento de temporalidad, al recuerdo y a la historia. El sentimiento de la vejez, la muerte y el tiempo son constantes en su obra. La vejez, en poemas como "La ciudad", "Un viejo", "Muy raramente", etc; la muerte, en "En el puerto", "En el mes de Athyr", "Epitafia de Antíoco, rey de Comegene" y otros más. La brevedad y la sencillez de estructura "aparente" confieren a sus composiciones un matiz inconcluso.

Sus poemas, según Politis, pertenecen a tres campos diferentes: filosófico, histórico y erótico o sensual. El trasvase de un área a otra es cosa frecuente. De este modo, el tema histórico servirá de medio de expresión de su erotismo, de su filosofía y de su didactismo. La lengua empleada ofrece una serie de peculiaridades. Con la mezcla de griego purista y demótico, aunque la base de su lengua sea el demótico, el poeta se nos aparece como un espíritu selectivo, ecléctico y crítico que aprovecha los rasgos de uno u otro en función de sus conveniencias métricas. Esta mezcla impregna la mayor parte de su producción; no obstante, los poemas de sus últimos años se encuentran escritos en demótico, excepto algunas palabras y construcciones sabias, en ciertas ocasiones con una clara voluntad de estilo. Aunque Kavafis trabajó cuidadosamente hasta el último detalle de todos sus poemas, la gramática no es siempre perfecta; la crítica considera estos descuidos como rasgos de estilo, ya que la mayoría de las veces son deliberados.

(Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografía de Constantino Kavafis ». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004).


miércoles, 26 de abril de 2023

CENTÉSIMO VIGÉSIMO QUINTO ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL POETA VICENTE ALEIXANDRE (1898-2023)

 


Vicente Aleixandre nació en Sevilla el 26 de abril de 1898, falleciendo el 14 de diciembre de 1984 en Madrid. Considerado uno de los grandes poetas españoles del siglo XX, fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1977.

Hijo de un ingeniero de ferrocarril, Vicente Aleixandre pertenecía a la burguesía media acomodada. Cuando tenía dos años de edad, su familia se trasladó a Málaga, ciudad a la que el poeta llama en su obra "el Paraíso", pues en ella transcurrió toda su infancia. En 1909, la familia Aleixandre se instaló en Madrid, donde el futuro poeta cursó el bachillerato y, ya en plena juventud, las carreras de Derecho y Comercio. Se especializó en Derecho Mercantil, materia que luego enseñó como profesor en la Escuela de Comercio de Madrid (1920-1922).

Desde 1917, año en el que conoció a Dámaso Alonso en Las Navas del Marqués (un pequeño pueblo de Ávila en donde ambos veraneaban), Vicente Aleixandre se venía relacionando con los jóvenes de su generación que sentían inquietudes literarias. Gracias a los consejos de Dámaso, empezó a leer a los grandes poetas del pasado reciente, como el romántico Gustavo Adolfo Bécquer y el modernista Rubén Darío; pero también a otros autores extranjeros de gran renombre, como los simbolistas franceses. Sintió, a partir de entonces, la necesidad de escribir poesía.

Estuvo gravemente enfermo en los años veinte, y, a partir de entonces, su salud fue muy delicada. Padeció una tuberculosis que le afectó un riñón y provocó que le tuvieran que extirpar este órgano. Mientras se recuperaba de esta operación, escribió algunos poemas que comenzaron a darle gran fama hacia 1926, cuando aparecieron en una de las publicaciones culturales más prestigiosas de la época: la Revista de Occidente. A partir de este reconocimiento literario, se hizo amigo de otros jóvenes poetas de la Generación del 27, como Federico García Lorca y Luis Cernuda.

Después de la guerra, Aleixandre (que fue uno de los pocos autores de su generación que se quedó en España) continuó desarrollando una trayectoria poética muy personal. En 1949 fue elegido miembro de la Real Academia Española, y desde entonces fue el gran maestro y protector de los jóvenes poetas españoles de la segunda mitad del siglo XX, que acudían a visitarle con frecuencia a su casa de Madrid, donde siempre había tertulias literarias y lecturas de versos. Murió siete años después de haber recibido un Premio Nobel con el que, según muchos críticos, no sólo se reconocía universalmente su obra, sino la de toda la Generación del 27.

La poesía de Vicente Aleixandre

Vicente Aleixandre fue un poeta total, entregado de lleno al cultivo de la poesía. No escribió obras en otros géneros. Sus escasos textos en prosa (en los que describe a otros poetas y escritores que conoció) son tan poéticos como sus versos; y sus ensayos literarios son, en su mayoría, escritos de encargo.

Sus primeras obras presentan las mismas huellas que casi todos sus compañeros de generación: el pasado reciente (Bécquer y Darío), los grandes maestros vivos que les sirven como guías (Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado) y la poderosa atracción de la Vanguardia (y, en particular, del Surrealismo). En concreto, su primer libro, Ámbito (1928), tiene clara influencia de Juan Ramón Jiménez y se abre hacia la contemplación desde el interior.

En obras posteriores como Espadas como labios (1932) y Pasión de la tierra (1928-29), se separó de la llamada poesía pura y adoptó la experiencia renovadora del surrealismo, con una visión panteísta de la naturaleza y un erotismo romántico. Aleixandre asimiló tan bien las técnicas y el estilo propios del surrealismo que, según muchos críticos, fue el principal poeta surrealista español. Esta misma línea sigue La destrucción o el amor (1935), que mereció el Premio Nacional de Literatura.

La cosmovisión de Aleixandre (que ha sido estudiada magistralmente por el poeta y crítico Carlos Bousoño) cuaja de modo definitivo en Sombra del paraíso (1944), obra que une sus dos épocas de creación. Otras obras son Mundo a solas (1950), que incluye poesías de 1934 y 1935, y Nacimiento último (1953), con textos de 1927 hasta 1952.

Hacia 1954, inicia una nueva época con obras como En un vasto dominio (1962), Presencias (1965) o Retratos con nombre (1965). En ellas, su poesía se vuelve más sencilla y directa, menos cargada de complicaciones surrealistas. La mirada del poeta es ahora más humana, se acerca mucho más a las cosas cotidianas, al mundo que le rodea. Para el poeta, el hombre es un ser que sufre, pero que sabe sobrellevar este sufrimiento con dignidad y valentía.

En la tercera y última etapa de su poesía, Vicente Aleixandre se presenta como un hombre maduro que asume la vejez y acepta, con elegancia, la proximidad inevitable de la muerte. Los libros más destacados de este período de ecos metafísicos son Poemas de la consumación (1968) y Diálogos del conocimiento (1974). Ya póstuma aparece En gran noche (1991), donde se recogen muchas composiciones inéditas. En prosa, es autor de Los encuentros (1958 y 1985), donde rescata a escritores de varias épocas, y de una colección de cartas y artículos titulada Prosas recobradas (1987).

(Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Vicente Aleixandre». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004).

domingo, 23 de abril de 2023

martes, 18 de abril de 2023

VIGÉSIMO QUINTO ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DEL POETA OCTAVIO PAZ (1998-2023)


Octavio Paz nació en Ciudad de México el 31 de marzo de 1914, falleciendo en la misma ciudad el 19 de abril de 1998. Junto con Pablo Neruda y César Vallejo, Octavio Paz conforma la tríada de grandes poetas que, tras el declive del modernismo, lideraron la renovación de la lírica hispanoamericana del siglo XX. El premio Nobel de Literatura de 1990, el primero concedido a un autor mexicano, supuso asimismo el reconocimiento de su inmensa e influyente talla intelectual, que quedó reflejada en una brillante producción ensayística.

Nieto del también escritor Ireneo Paz, los intereses literarios de Octavio Paz se manifestaron de manera muy precoz, y publicó sus primeros trabajos en diversas revistas literarias. Estudió en las facultades de Leyes y de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional. Sus preocupaciones sociales también se dejaron sentir prontamente, y en 1937 realizó un viaje a Yucatán con la intención de crear una escuela para hijos de trabajadores. En junio de ese mismo año contrajo matrimonio con la escritora Elena Garro (que le daría una hija y de la que se separaría años después) y abandonó sus estudios académicos para realizar, junto a su esposa, un viaje a Europa que sería fundamental en toda su trayectoria vital e intelectual.

En París tomó contacto, entre otros, con César Vallejo y Pablo Neruda, y fue invitado al Congreso de Escritores Antifascistas de Valencia. Hasta finales de septiembre de 1937 permaneció en España, donde conoció personalmente a Vicente Huidobro, Nicolás Guillén, Antonio Machado y a destacados poetas de la generación del 27, como Rafael Alberti, Luis Cernuda, Miguel Hernández, Emilio Prados y Manuel Altolaguirre. Además de visitar el frente, durante la Guerra Civil española (1936-1939) escribió numerosos artículos en apoyo de la causa republicana.

Tras volver de nuevo a París y visitar Nueva York, en 1938 regresó a México y allí colaboró intensamente con los refugiados republicanos españoles, especialmente con los poetas del grupo Hora de España. Mientras, trabajaba en un banco y escribía diariamente una columna de política internacional en El Popular, periódico sindical que abandonó por discrepancias ideológicas. En 1942 fundó las revistas Tierra Nueva y El Hijo Pródigo.

Desde finales de 1943 (año en que recibió una beca Guggenheim para visitar los Estados Unidos) hasta 1953, Octavio Paz residió fuera de su país natal: primero en diversas ciudades norteamericanas y, concluida la Segunda Guerra Mundial, en París, después de ingresar en el Servicio Exterior mexicano. En la capital francesa comenzó su alejamiento del marxismo y el existencialismo para acercarse a un socialismo utópico y sobre todo al surrealismo, entendido como actitud vital y en cuyos círculos se introdujo gracias a Benjamin Péret y principalmente a su gran amigo André Breton.

De nuevo en México, fundó en 1955 el grupo poético y teatral Poesía en Voz Alta, y posteriormente inició sus colaboraciones en la Revista Mexicana de Literatura y en El Corno Emplumado. En las publicaciones de esta época defendió las posiciones experimentales del arte contemporáneo. En la década de los 60 volvió al Servicio Exterior, siendo destinado como funcionario de la embajada mexicana en París (1960-1961) y más tarde en la de la India (1962-1968); en este último país conoció a Marie-José Tramini, con la que se casó en 1964. En 1966 editó con José Emilio Pacheco y Homero Aridjis la antología Poesía en movimiento. Cerró su actividad diplomática en 1968, cuando renunció como protesta contra la política represiva del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz frente el movimiento democrático estudiantil, que culminó con la matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.

Ejerció desde entonces la docencia en universidades americanas y europeas, a la vez que proseguía su infatigable labor cultural impartiendo conferencias y fundando nuevas revistas, como Plural (1971-1976) o Vuelta (1976). En 1990 se le concedió el Nobel de Literatura, coronación a una ejemplar trayectoria ya previamente reconocida con el máximo galardón de las letras hispanoamericanas, el Premio Cervantes (1981), y que se vería de nuevo premiada con el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (1993).

La poesía de Octavio Paz

El grueso de la vasta producción de Octavio Paz se encuadra en dos géneros: la lírica y el ensayo. Su poesía se adentró en los terrenos del erotismo, la experimentación formal y la reflexión sobre el destino del hombre. A grandes rasgos cabe distinguir tres grandes fases en su obra poética: en la primera, el autor pretendía penetrar, a través de la palabra, en un ámbito de energías esenciales que lo llevó a cierta impersonalidad; en la segunda entroncó con la tradición surrealista, antes de encontrar un nuevo impulso en el contacto con lo oriental; en la última etapa de su trayectoria lírica, el poeta dio prioridad a la alianza entre erotismo y conocimiento.

En Libertad bajo palabra (1949), Octavio Paz agrupó diversos libros escritos entre 1935 y 1947. Las primeras composiciones respondían a una estética neorromántica y a fuertes preocupaciones sociales; pero pronto se añadió una temática existencial, que giraba en torno al sentimiento de soledad, los problemas de su tiempo, la comunicación, la posibilidad del amor... Siguiendo ese camino, su poesía devino un instrumento de conocimiento de sí mismo y del mundo; en suma, una poesía de signo metafísico.

Pero pronto el descubrimiento del surrealismo le enseñaría el poder liberador de la palabra y, con la valoración de lo irracional, la posibilidad de devolverle al lenguaje unas dimensiones míticas. Se produjo así, paralelamente y como dijo el propio Octavio Paz, un regreso a la vanguardia y un retorno a la palabra mágica. Ambas direcciones se materializaron en los poemas que van desde ¿Águila o sol? (1949-50) a una extensa y magistral composición titulada Piedra de sol (1957), construida a partir de los mitos aztecas del tiempo circular.

Señalada a menudo como una de sus obras maestras, Piedra de sol se sitúa en una encrucijada de su trayectoria lírica: el poema condensa por un lado sus preocupaciones históricas y existenciales, y anticipa por otro su obra posterior. Se compone de 584 endecasílabos (la misma cifra que los años del calendario azteca) de gran densidad y poderosas imágenes, tras los cuales el poema vuelve al principio. Esta estructura circular no impide el avance de las indagaciones del poeta, referidas al amor, al individuo y al sentido de la historia y del mundo.

En Salamandra (1962), que recoge poemas escritos entre 1958 y 1961, Octavio Paz incrementó lo irracional y lo esotérico. Se trata de una poesía que intenta "mostrarnos el otro lado de las cosas", a partir de una exploración sobre nuevos poderes de la palabra. El resultado, salvo en ocasiones, es un hermetismo lleno de sugestiones. Ladera este (1962-1968) es fruto, por una parte, de su interés por la cultura oriental, de la que surgen nuevas dimensiones esotéricas. Por otra parte responde al contacto de Octavio Paz con el estructuralismo lingüístico, que le lleva a fundamentar la creación poética en la misma escritura. Estamos ante la liberación máxima del lenguaje, ante una expresión poética en que las palabras alcanzan una máxima autonomía, desgajadas a veces de todo sustrato lógico.

El poeta experimenta además con nuevos recursos de presentación y de tipografía; buen ejemplo de ello sería el largo poema Blanco (1967), dispuesto en tres columnas que pueden leerse de distintas formas. Por esa vía experimental, Octavio Paz publicó en 1969 dos libros de poesía "espacial" (o visual): Topoemas y Discos visuales. Son intentos de crear una nueva percepción del mensaje cuyos precedentes se remontan a Apollinaire y a las vanguardias de entreguerras.

Muy distinto es Pasado en claro (1975), libro constituido por un único, largo y bellísimo poema, de lenguaje más sobrio (pero de inusitada densidad), destinado a bucear en su conciencia, en su vida y en su palabra. Compendio de sus inquietudes y vivencias creadoras, esta segunda obra maestra condensa en su parte final su visión del lenguaje como "fundador de realidad", como instrumento con el que el hombre crea y se crea: tras su largo periplo a través de las palabras en busca de realidades supremas y de su propia realidad, el poeta se define, en el último verso, como "la sombra que arrojan mis palabras".

De sus libros posteriores cabe destacar Vuelta (1976) y Árbol adentro (1987). Formado por poemas escritos entre 1969 y 1975, el título del primero alude al regreso del poeta a México tras una larga permanencia en Europa y Oriente. Árbol adentro reúne los poemas compuestos por el autor después de la publicación de Vuelta y se divide en cinco partes, algunas de las cuales insisten en sus constantes temáticas: la meditación sobre la muerte (en la tercera) o el amor (en la quinta, que da título al libro).

Obra ensayística

Poeta, narrador, ensayista, traductor, editor y gran impulsor de las letras mexicanas, Paz se mantuvo siempre en el centro de la discusión artística, política y social del país. Tanto la curiosidad insaciable como la variedad de sus intereses y su aguda inteligencia analítica se hicieron patentes en sus numerosos ensayos, que cubrieron una amplia gama de temas, desde el arte y la literatura hasta la sociología y la lingüística, pasando por la historia y la política. La enjundia, la profundidad y la sutileza caracterizan estos textos.

De tema literario son El arco y la lira (1959), profunda reflexión sobre la creación poética, y Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe (1982), completo estudio sobre la obra y la compleja personalidad de Juana Inés de la Cruz, poetisa mexicana del siglo XVII. La identidad mexicana es en cambio el tema de El laberinto de la soledad (1950) y Posdata (1970).

(Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Octavio Paz». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004). 

lunes, 10 de abril de 2023

LOS INCOMPRENDIDOS (Pedro Simón, 2022)


Javier y Celia son un matrimonio de clase media con un hijo pequeño y una hija preadolescente. Él trabaja en una editorial y ella en un hospital; él arregla vidas de mentira y ella arregla vidas de verdad. Tratan de prosperar, se mudan a un barrio mejor, la cotidianidad. Podría ser la historia de muchos. Hasta que tiene lugar una excursión a Pirineos que lo cambia absolutamente todo.

Esta es la historia de un viaje al abismo que habla de otros muchos viajes. El viaje de la infancia a la convulsa adolescencia. El que va de la algarabía infantil al silencio más sepulcral. El de los padres que caminan detrás con su culpa y llegan tarde. El de los abuelos que fueron delante y a los que nadie escucha. El que hace alguien para salvar una vida. También es la historia de ese otro viaje al que todos tenemos miedo: el que habla de nuestro pasado más oscuro y secreto.

"Los incomprendidos" es una novela sobre la soledad familiar, la incomunicación entre padres e hijos, el horror de decir, pero también, y desde la primera página, sobre la esperanza.

Tras su magnífica “Los ingratos”, Pedro Simón vuelve a sorprendernos gratamente con “Los incomprendidos”. Estamos ante una gran novela; una historia sobre padres e hijos, sobre verdades aulladas y mentiras silenciadas, sobre una familia normal con sus miserias y sus éxitos. Es imposible no verse reflejado en cualquiera de los estupendos personajes que con tanta maestría dibuja Simón. Desde Javier el padre que lucha denodadamente por recuperar a su hija o a la idea que él tiene de ella, hasta la magistral tía Clara que exuda vitalidad y alegría, pasando por Inés, la hija adolescente que no se siente comprendida por nadie ni siquiera por ella misma.

Con “Los incomprendidos”, en definitiva, construye Pedro Simón un esclarecedor y verídico relato de las relaciones humanas ante el que nadie puede quedar indiferente. De imprescindible lectura.

Rafael Guillén.

Sobre el autor

Pedro Simón (Madrid, 1971) es escritor y periodista. Actualmente trabaja en el diario El Mundo. Por su faceta de reportero, ha obtenido galardones como el Premio Ortega y Gasset 2015, el Premio al Mejor Periodista del Año de la APM en 2016 o el Rey de España de Periodismo en 2021. Entre sus antologías de reportajes, destaca Crónicas bárbaras. En 2015, se inició en la ficción con Peligro de derrumbe. En 2021 recibió el Premio Primavera de Novela por Los ingratos.

Los incomprendidos es su tercera novela.

Ficha bibliográfica

Título: Los incomprendidos

Autor: Pedro Simón

Editorial: Espasa

Año: 2023

Páginas: 304

CENTÉSIMO VIGÉSIMO ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE GEORGE ORWELL (1903-2023)

George Orwell, seudónimo de Eric Blair, nació en Motihari (India) el 25 de junio de 1903, falleciendo en Londres el 21 de enero de 1950. E...